Lava ardiente tu pelo sobre la piel
y sobre la roja copa de tus labios
sediento de besos, caricias y amor
dos pícaros y pequeños luceros,
tus tiernos ojos color de miel.
Montañas perfectas tus senos
y en ellos, areolas de fuego
la cima de su cumbre coronan
y en su cúspide tus pezones
mi tentación y tu deseo.
La divina redondez de tu vientre
me señala el camino deseado
hacia lo profundo de tu ser
y en tu pubis florece en la senda
la flor de la pasión y el placer
Siento en mi piel vibrar tu piel
y en mi boca arde el inmenso deseo
de beber en tus labios la miel
fundirme en tu cuerpo y...
entre mis brazos sentirte mujer.
(del libro inédito Escribo versos 1979 - 1994)







